Dispositios

5/3/20267 min read

SE MUEVEN

No hay pero hay por acá

buitres, ¿no hay?

Buitrear ¿no hay? ¿buitredad?

De tan buitroso el todo

amontonándose para pesar,

pesando

¿o qué pensaban?

Buitreadas de acá al horizonte, buitreces,

sarna del intercambio desigual:

su olor (su encanto)

entre la oferta y la demanda

buitrefactas,

cada una, como

corresponde, en su sitio.

Entre el cartel y el que pasó,

buitreces,

Entre ese que pasó y su sombra,

entre la sombra y la pared

(cosa que se alza con ese nombre, “pared”),

entre el destino que a la pared le espera

y el que pasó, y el que a su paso

lo miró obtuso, y

los nombres,

las coberturas, los permisos, los dale,

los poracá, los todotranquilo y demás.

Lo que ahí al fondo o adelante (no importa)

mueve sus tiernas o gastadas celulitas,

autorizado o no el moverlas y qué hay

¿y que hay, después de todo? Se mueven.

CREO QUE NO

Sirenas, bocinazos. La escena, otra vez,

se descascara y se alza de sus cáscaras,

sus envoltorios de ninguna cosa,

sus que no se note,

su religión con correíta y bozal.

A ver si pasa, a ver si no pasa.

Si algo que nunca alcanza a reventar,

gota tras gota, la acidez

de los minutos, su rebarba,

como si espuma en

la orilla, sancochada,

salta.

Todo es orilla, ¿no?

Lo que no alcanza,

lo que hasta ahí nomás,

sabidurías de la inercia portátil,

cada uno en lo suyo.

Eso que espuma,

eso que no revienta,

eso que, al

no reventar,

sostiene al mundo

colgado de un hilo, todo okey.

Espuma quieta o muy no ser,

lo que de sido está acá al fondo.

¿Tocado fondo todo? ¿Un hasta acá?

Olor a orina y bocinazos

y envases y todo ese etcétera.

¿Se entiende o no? Apuntarlo.

¿Y eso era todo? Creo que no.

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Daniel Freidemberg (Argentina, 1949). Poemas de MATERIALES, publicado este año por Barnacle Libros,

en Buenos Aires.

Áurica Speculari (fragmentos)

DESDE el intestino grueso improvisar en la masa la consumación del instante

Camuflaje y simulación devienen realidades

Descenso al corazón del tiempo

El movimiento de dos cuerpos deviene habla viva espacios de ensayo y acierto

Segundo interior donde se intuye la posibilidad de afincar territorios

de sedimento o expansión

Imágenes semánticas desde la piel

Niebla disipada en tonalidades cromáticas que surgen desde músculos:

hábito que hace silbar en líneas al animal frente a su reflejo

Arde el pecho entre el silbo de un corazón y otro

residuos vestigios

Íntimo contacto entre pensamiento y cuerpo

soplo

Aire vivo que sostiene una idea-arboladura de tintes rojinegros

De una boca a otra boca una habitación ciudad continente

espacio sideral: alientos que aspiran a un futuro que insiste en futuro

Escritura sobre otra escritura

superposiciones

escritura en aire

vuelco aural —silencio— de un pulso compartido que se torna mundo

BOCA reseca paladar nocturno

Hacia el poniente de la casa se dibuja la estela del paso de los buitres

sus hervideros

Gira el ventilador Repique de timbres albores pardos

¿Qué escucha el ojo ante el movimiento del engranaje?

Aire comprimido:

Pesadez de palabras cadmio que levantan

torres para acallar la duda

Apegarse al futuro como sino ya dictado

como interior de tierra firme avistada

Escucha la hija: el padre llama la madre grita

Basta un silencio para que estalle el mundo

LAS JAULAS Y LOS PÁJAROS

Cómo no ser dueño de nada ni de nadie

Cómo abrir esta jaula y dejar libres los pájaros

Pro vita sua

Digo de Empédocles: “Yo fui un muchacho

Y su muchacha, un pez torpe en la corriente”

Digo ahora: Es difícil rescatar antiguos versos

Lejanas sensaciones que hoy no corresponden

Al movimiento de mi mano

Se trata de ordenar viejos datos

Diamantes guardados en la memoria

Notas acerca de alguien que fue torpe y dulce

Y torpe una vez más

Creo que esto es la Poesía. Libres los pájaros

Absueltas las equivocaciones y las culpas

Limpian por fin el alma. Pro vita sua

LAS MEDALLAS Y LOS PÁJAROS

Vago por los costados de la ciudad

Por sus contrafuertes derruidos

Vago ciego, sordo, vago como flotando

Una luz de cuchilla me acaricia

Raspa el barítono:

“ … Si vinieras de noche como un rey destronado

Si vinieras sin saber a qué has venido.”

Vago ciego, sordo, vago como flotando

Rey yo, sin corona yo

Repleto de autoestima

Comido por los pájaros

Sobre este ripio construí mi fortaleza

Estas son mis medallas

Nada me aterroriza

Nada de avergüenza

Nada me obliga

…..

Recojo un poco de tierra y la lanzo al aire

Estiércol y oro me devuelve el aire

Oro y estiércol para mí

Para el esqueleto que va conmigo

Vagando, etc., solo vagando

—————

Luis La Hoz (Lima, 1949). Inéditos.

RADIAL Y REHALLADO

A Enrique Mercado

I

radial y rehallado

arena en lo dios

burbujas de sílice sobre

tristezas de cuerpos

lo antes posible

[nunca]

algo así como la alquimia el régimen de sol el que da y el que recibe el que entra y sale el que se etreivni el que calienta y el sol frío de la calma

el que canta la calma

el ausente y el presente el que e x p a n d e y el contrito el que desdice cuando dice [qué dice] el bilocado y el loco el unido y el doloroso [pero tacha] el negro y el alegre y el dulce sol de luz lejana y el sol cercano de la luz dulce y el trajín de soles y el albedo con la nigredo

[la rojez pero]

y una niebla de llamas llegándose tan múltiple y es y no es gato al escondite el des-lugar en medio del sol el todosol y el sol todo

radial y rehallado

-vidas pasadas peso

de ahogo y desescombro-

yo soy el sol abriendo un camino de luz aquí

II

hay pájaros que suenan en la noche

simulan alambres incógnitos

lleva la cortina danzas fantasmas

tiempo melancólico como el arlequín del cuadro

guitarrista lunaire si

se enciende la lamparilla

rota insomne del suelo negro

ya no se ve

mancha cobriza en el muro

lo que respira

se esconde

amenaza

camisón blanco

de la madre taburete rojo

y comienzo todo es culpa

asmática y padre

sábanas aliteradas

barrotes

níqueles

suenan los pájaros como un destino viene

el humo ruido blanco máquinas

inexistentes y los pinchazos de no

el que despierta es inocente no

quiso venir quizá

escribirá contra el miedo hay

dolor al fondo

[pero tacha dolor]

donde el último

árbol

radial y rehallado

polución prohibido y nocturno

crece

el cubre azul

III

radial y rehallado

silencio y estanque

[tacha silencio] el dolor

[tacha dolor] entonces

por que floreciese la luz

-aunque oscuridad vaya por las paces con la sombra-

[¿tacha luz entonces?]

Stonhenge fue

Machu Pichu incógnito fue y fue

Keops como Gran Pirámide -aún caen tumbas-

e Isis de mi desolación fue -antes Innana o Isthar-

y luego Marías se dieron entre madres y esposas del corazón

más crístico y anduvieron por ahí los oráculos

pitagóricos y no y Hermes tres veces

ungido con acuñado fango sumerio

para que Aurelio meditara

un marco de vida menos sangre

-lo insólito lo improbable

se postula aquí útiles

pensamientos sin pústulas

vida de nadie Peter Pan

llorar las hadas [guardar

la cabeza del hada para qué]

llorar palestinamente por nadie-

y entonces a lo que se iba

[tacha entonces]

la luz los caimanes ortopédicos de lo bonito

pasar bajo la cerca de púas

repechos sonrisa cicatriz

no saltar

-deslunados de la infancia dónde iba la mirada del tedio-

quién alisa ahora de súbito la montaña

[tacha ahora]

un hombre santo defeca al alba

la tos del hijo es aura de música y libro

trotecillos de uva verde sobre el mantel

de claridad la música tornasola

a lo que se va –iba- [tacha ya luz]

no sé quién soy mas

pongo en mis manos las tuyas

con la esperanza con lo terrible con la bárbara

extrañeza de saber en algún tiempo sin exilio

-no habrá manos en el arco que mira-

quién eres

-el mar se coló dentro

radial y rehallado

yo me sé el agua-

[táchalo todo empieza]

—————

César Márquez Tormo (Valencia, España, 1965). Poemas de ÚLTIMO ÁRBOL (2021-2025, obra en marcha).

Como

un suicida al borde del balcón

así el poema al filo de cualquier

viento

El rescatista

termina de vestir su mameluco

naranja, arnés de seguridad

Las palabras depresión, angustia

miran hacia la calle y tiemblan

La mujer posee

un silencio a punto de caer

[lo que se destroza en silencio

rara vez se recompone]

La transmisión en vivo muestra

aquella velocidad del pensamiento:

el rescatista salta desde el piso superior y de

un golpe lanza al suicida hacia adentro

Entonces comprendo que el poema se

rescata así: golpeando un vacío

con otro

D aguajazz

Me gustaría saber en qué parte del río

el río deja de pertenecer al agua o

hasta cuando Charlie Parker sigue

tocando Ornithology

si es que Ornithology fue alguna vez tocado

si es que alguna vez Charlie Parker dejó

de pertenecer al río

si la música de Charlie Parker tocando Ornithology

perteneció a este planeta de agua

me gustaría saber si en un saxo de agua

aún puede

arrastrarse el río

DOS TEXTÍCULOS

Derecho

A esta isla le arrebata derribarme

esta isla en subconjuntos

abre un campo de tormento

que perdurará veranos

como la viruta fina

de su gente a media forma,

esa condición esquiza de mestizos

ahora cuento en qué consiste:

uno es cuño de esqueletos,

lágrimas de engrudo en piedra

abducido en un tifón

¡si contara con un número

de tiempo que constara

por trastorno!

y porque medra el mar la ciudad se ralentiza

hasta función de foso

esta errancia y esa inercia

bajo agujas de agua lluvia

cuando el miedo eclipsa al pulso,

malos vientos

que devastan los vestidos

acogidos por un lecho de navajas

una molienda larga de fantasmas anatómicos

la colisión etérea con mi realidad de barro

una hora de oro

o moriré

arrollado por las bolas de derribo:

una masa

de amenaza

suspendida.

Izquierdo

Como un punto

–pero en partes–

de sutura y no seguido,

hondo hueco de hemicránea

lleno de mercurocromo

porque un cuerpo no se explica

sino en la carne en crisis

de alter egos ordinarios

en su torno de otredad:

eso es

sólo gas óseo

un fragmento de fractal

de estos pistones

¿te lo cuento con el cuervo

psicoactivo en la cabeza

de sucesos que me quedan

de la criba?

¡cómo, si crascitan sombras

como simas del insomnio

y estallidos de memorias en fragmentos!

¡cantan hasta que se decapitan!

uno tiene que abrevar

en el hontanar caliente

y encontrar su estado vítreo

en movimiento:

imaginarse oasis

en que muera por beber

espejismos con cianuro

¡viacrucis del poeta expiatorio!

uno tiene que soplar

hasta hacer nadie

y lograr que esté contigo desde el todo

y saber cómo consigue oxígeno el lenguaje

sacando punta al lápiz de inyectar literatura.