Póllesis
poéticas
4/28/20265 min read
ARTE POÉTICA
Esta cesta de variados sonidos y colores,
texturas que se suman y se apartan
para ser distinguidas
y fundirse después y confundirse
en un solo momento.
La marea es la vida, por momentos
somos invitados a participar.
Algunas letras, jeroglíficos,
tratarán de fijar con forma de poema
la profunda espiral del torbellino
-se me hizo saber de cuántos de los nuestros dedicaron
esfuerzo en trabajar la relación ignota
entre la cosa y la palabra mientras la sucesión de lunas
exhibía sus formas tan cambiantes en la altura.
Y así los días en las noches se les iban.
También ellos se fueron. Aquí siguen las cosas,
las palabras, lo cambiante y lo que no varía. La vida
y ese río que escapa y ese océano
que desde siempre espera a cada uno
para darle un final, su despedida.
POÉTICA DEL NON FINITO: EL PROCESO COMO GENÉTICA
Dedicado a los copiones, plagiadores, centrifugadores y demás piratas. Sobre todo, a M.M., que no sabe citar (pregunta a la IA y a la despecularidad)
La Poesía Especular (también non finito) no busca la perfección estática del objeto acabado, sino que se define bajo la premisa de que «El proceso es el fin». Esta visión entiende el texto poético como un espacio unido a la noción de metamorfosis, donde el poema deja de ser un lugar definido para convertirse en un organismo dinámico, circular y proteico. La esencia de esta poética reside en la ruptura textual, lo rizomático, los antetextos, lo a-poético, el error, el palimpsesto, el sfumato, los puntos de fuga…, todo ello permite mostrar la genética del poema: su antes, su durante y su después. Crear es, en este sentido, un ejercicio de interpretación por descubrimiento o accidente, donde el error no es un residuo a ocultar, sino un elemento creativo visible y fundacional. Escribir se convierte en el arte de "romper el papel" y mostrar las soldaduras, la memoria personal y la autobiografía de la propia construcción.
Frente al ideal de la obra cerrada, la Poesía non finito reivindica lo inacabado como estímulo. Se trata de una "traducción de lo inacabado" que exige un lectocreador: un receptor que no solo consume el texto (y en las presentaciones de los libros de poemas), sino que participa activamente en su reconstrucción, trazando los lazos de unión entre los fragmentos y las variantes ofrecidas. El poema es, así, una partitura abierta a la polisemia, una ruina y una casa habitadas simultáneamente por el autor y sus múltiples identidades.
POEMA (RE)CONSTRUCCIÓN DEL AZOGUE
I. El Antepoema (La intención del martillo): No busques el cierre, ni veles al muerto de la Perfección. El poema es este arduo coste de lo que pudo haber sido, un balbuceo de puntos a trabajar sobre el bloque de mármol, donde lo inarmónico es, a la postre, lo armónico.
II. La Variante (Error como entrada): Variante A: Las palabras nos hacen caso y las amamos. Variante B (tachada): Las palabras nos desobedecen y escribimos la errancia. Escribir es gastar los errores, es hurgar en las zonas ocultas de la identidad para que el discurso tome diversas direcciones. (Para una nota al margen: El verso lleva otro verso, la identidad a otra identidad).
III. El Proceso (La obra abierta): El texto se corta en pedazos y se pega con el aire. No hay afuera del poema, solo puertas entreabiertas. Lo que ves es la visibilidad de las soldaduras, un mapa de conjeturas, saltos lógicos y suposiciones. El poema no es sino un mero boceto, una partitura.
IV. Coda para el Lectocreador: Toma tú el cincel. Deshaz la escritura en tu lectura. Conviértete en el actor crítico que habita esta ruina. Porque aquí, en el tránsito de deshacer el mundo, el proceso no es el camino: el proceso es el fin.
V. Una retórica propia: Muchas veces escribimos un poema sin comas, con fallos, a medio hacer, desde una lectura, etc, etc, etc. Todo ese tipo de acción escritora o lectoescritora proyecta un tipo de texto, de antepoema: marginalias, notas a pie de página, tachados, barras, diferentes tipografías, mezcla de textualidades genéricas, llaves, poemas dentro de poemas, poemas partidos, saltos de página, bocetos, mezcla de fechas y de lugares, autoplagios, versiones, reescrituras, distintos finales, acotaciones, injertos, intertextos, versos excluidos o anexos) se desenvuelva desde una base retórica metatextual: lecturas conjeturas, subtextos, esbozos, prelectura, intratextos…
VI. Una retórica propia II: Cada tipología transtextual deberá llevar un distintivo específico. La implementación de esta retórica pragmática, completamente definida, se ilustra de la siguiente manera: los antetextos se presentarán sin puntuación y en minúsculas, lo que otorga a este estilo textual un sentido de desnudez que creemos apropiado; la prelectura se indicará mediante el uso de paréntesis y puntos suspensivos, que se utilizan con la finalidad de romper la estructura sintáctica del discurso. Asimismo, siguiendo la lógica de asociar elementos gráficos con sus significados en el contexto de la pragmática textual, nos referimos a las lecturas conjeturadas. Estas últimas deben estar marcadas por barras dobles, que sirven para separar las diversas acepciones significativas de las palabras o expresiones. En cuanto a las citas o intertextos tendrán que colocarse, como habitualmente se hace, entrecomilladas. Mientras que los pasajes dudosos estarán con todas las palabras juntas, en una especie de escritura continua, cuya misma disposición creará incertidumbre. También tenemos los subtextos con llaves y sin puntuación (en conexión con ese contenido que va por debajo de los diálogos) o los palimpsestos como palabras espejos, expresando esa doble escritura, esa doblez sémica. Además, tenemos las cursivas para los apuntes o comentarios; los guiones para el intratexto a modo de diálogo; el tachado para los bocetos y los esbozos; en las reescrituras y versiones se harán diversas variaciones versales; y los contrapoemas tendrán una disposición formal en zigzag. Finalmente, las marginalias y las notas a pie de página se pondrán en un cuerpo menor de letra. Estas son algunas maneras de poner retóricamente el proceso, de tener conciencia del mismo.
VII. Poetas actuales que realmente están en esta onda (y digo están porque tienen obra continuada en lo que he dicho anteriormente): Mario Martín Gijón, Joseba Buj, Raciel Quirinos, Tatiana Lipkes, Rocío Cerón, Arturo Cisneros, Marco Antonio Núñez (siempre en secreto), Daniela Camacho o Beverly Pérez Rego. Ahí vamos, pero no da el espacio…
VIII. Genealogía de acá y de allá: los Cancioneros y Romanceros medievales, Vicente Huidobro, vanguardias como el futurismo o el ultraísmo, postismo y concretismo, la poesía visual, Manuel Álvarez Ortega, Francisco Pino, Leopoldo María Panero, César Nicolás, Héctor Viel Temperley o Chantal Maillard, entre otros.
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Julio César Galán (Cáceres, España, 1978).


Edición, corrección de estilo y producción: Víctor Coral.
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imago data
-Construcción con formas curvas, 1931. Joaquín Torres García.
-Paysage totémique, 1938. Wolfgan Paalen.
-El tunal, 1936. José Sabogal.
-El fumador, 1936. Juan Gris.
-Sandía, 1933. Juan Francisco González.
-Atardecer, 1970. Guillo Pérez.
-3eme fenêtre hallucinatoire, 1963. Emilio Rodríguez-Larraín.
